Por qué tienes que establecer objetivos SMART para tu empresa

Has abierto tu negocio con muchas ganas e ilusión. Te has pasado meses con un equipo de trabajo realizando un esquema de ideas y, tras reunir el capital necesario, te has lanzado. Pero durante los primeros meses has chocado con la realidad y las metas que habíais propuesto no se han cumplido. Empiezas a preguntarte qué puede haber pasado, si habrá sido la crisis provocada por la pandemia, una mala puesta en marcha del proyecto… Pero lo que debes plantearte es si los objetivos marcados eran realistas. Es aquí donde entra en juego la metodología SMART, fundamental para el correcto funcionamiento de una empresa. 

Antes de empezar con un proyecto debes tener en cuenta muchos aspectos. Tienes que hacer una correcta labor de investigación, hacer un análisis de mercado, un DAFO y ver cómo responde el público ante el producto que quieres ofrecer. Observar los comportamientos y las tendencias de los usuarios tanto en redes sociales como en Internet. Ver qué hace la competencia, cómo se da a conocer, qué canales utiliza para llegar a sus clientes y sus formatos para anunciarse. 

Esta es una labor básica. Un programa no puede ponerse en funcionamiento de hoy para mañana. Hay que madurarlo y darle forma. Una vez realizados los primeros pasos y tras indagar cómo se mueve tu sector es momento de marcar los objetivos. Pero no todo sirve. Y para que tus objetivos se adapten a la realidad existente te recomendamos que sigas el método SMART, que a continuación pasamos a explicar. 

Qué son los objetivos SMART

Esta metodología se basa en establecer unos objetivos que puedan medirse, que sean temporales, relevantes, alcanzables y específicos. Lo que viene a significar que tienes que ser muy concreto y huir de lo generalista. Debes abarcar un área delimitada y plasmar qué quieres conseguir. 

Un objetivo no puede ser triplicar las ventas en un año. Es demasiado genérico. Tendrías que hablar de porcentajes, de cómo lo lograrás y desde el punto que vas a partir. El adoptar esta técnica hará que no te agotes y te pierdas en el camino. Si vas a la jungla sin objetivos definidos lo más normal es que acabes en un laberinto sin salida. 

Y esto no lo aplicamos solo en el día a día de las empresas, sino que también lo hacemos a nivel personal. Si quieres crear tu propia marca, si pretendes gustarle a una persona, si aspiras a que te contraten en una entrevista de trabajo o si deseas que te admitan en la universidad, tendrás que seguir un plan. Para ello te irás marcando pequeños pasos que irás cumpliendo en las diferentes etapas del proceso. 

Así que no lo dudes y aprovecha todo tu potencial. Ya seas una persona física o jurídica. Márcate unos objetivos realistas que puedas medir y cumplir en un plazo de tiempo, que sean potentes y lo más específicos posibles. Dentro de cada una de las cinco áreas que componen esta técnica hay que tener en cuenta varios factores:

  • Específicos. Claridad, concisión y concreción. No debemos irnos por las ramas. Hay que marcar un objetivo determinado a través del cual dejemos claro qué queremos conseguir. Simplicidad ante todo porque de lo contrario podemos estar cayendo en un error. Hay que citar de manera específica tu idea. 
  • Temporales. Pondremos un tiempo determinado para conseguirlos. Tienen que estar bien delimitados con una franja temporal clara. Pero pensemos a corto-medio plazo, no marquemos objetivos poco realistas y genéricos a muchos meses vista. Esto puede provocar que no podamos conseguir lo que nos hemos propuesto. Acotemos lo máximo posible los plazos. 
  • Medibles. Para poder medir los resultados es importante que se establezcan metas realistas, alcanzables y, sobre todo, específicas. Si no soy del todo preciso me va a costar medir las conclusiones. Es fundamental ir viendo cómo están funcionando e ir haciendo los reajustes pertinentes porque, de lo contrario, es bastante probable que no se lleguen a cumplir.
  • Alcanzable. Viene a significar que sea viable. Tenemos que estudiar nuestro mercado y nuestro sector. Ver cómo se desenvuelve y qué demandan nuestros clientes. Observar el más mínimo detalle y a partir de ahí avanzar. Estableceremos nuestros objetivos en base a lo que indaguemos. De esa manera será más que probable que terminemos cumpliendo los cometidos que nos hemos planteado.
  • Relevante. Nuestros objetivos tienen que estar en consonancia con nuestra idea de negocio, con nuestro ADN y con nuestra filosofía. Deben perpetuar aquello que queremos conseguir como imagen de marca. Es por ello que deben ir en línea con todo lo que hemos ido haciendo hasta ahora. 

Por qué aplicar la metodología SMART en tu empresa

Hay una serie de ventajas a las que puedes acceder si optas por esta metodología. De hecho, dentro del mundo empresarial son ya muchas las organizaciones que han adoptado esta estrategia para relanzar sus negocios. 

Planificación y optimización del funcionamiento de tu compañía

Si terminas por llevar a cabo tus objetivos SMART estás dando un gran paso. Te permitirá echarle un vistazo a todos los departamentos de tu organización y advertir cuáles tienen un mejor desempeño y cuáles tienen que reinventarse y mejorar su rendimiento. 

Además, con una buena planificación puedes adelantarte a tu competencia.  Podrás anticiparte a futuras complicaciones y así ordenar los diferentes sistemas de la empresa. Evitarás riesgos futuros y tendrás más posibilidades de cumplir con aquello que has formulado con anterioridad.

Dirige tu mirada hacia lo más importante

Si eres consecuente con todo lo que haces te será mucho más fácil dilucidar hacia dónde debes enfocar tus decisiones. De esta manera esquivarás las distracciones y sabrás cómo dirigir tus esfuerzos, saber qué área concreta tienes que potenciar. 

Podrás, por tanto, jerarquizar las tareas y organizar el flujo de trabajo en base a tus prioridades. Con estos objetivos inteligentes administrarás mejor al equipo humano de la organización y ahorrarás costes que te permitirán controlar mejor tu presupuesto.

Dinamización del proceso de comunicación y de la gestión del tiempo

Si optas por la metodología SMART será mucho más sencillo establecer un óptimo correcto de comunicación. Los trabajadores de la empresa adoptarán un plan acorde a los objetivos marcados ya que habrán identificado qué es lo que se pretende abarcar a corto plazo. 

Cada persona sabrá cuál es su misión dentro de ella y será más eficaz en su trabajo. Y no solo eso, sino que de cara al exterior podrás adoptar tus mensajes públicos para que vayan acordes a lo que quieras lograr. 

También es importante de cara a la gestión del tiempo y dinamizar las rutinas de trabajo. De hecho, al ser objetivos temporales se podrán delegar las actividades en un espacio de tiempo concreto y determinado. 

Proceso de mejora permanente

Gracias a los objetivos SMART estás en un proceso de mejora permanente, ya que al instaurar metas temporales será más sencillo medir tus avances. Eso sí, la optimización se verá siempre y cuando hagas bien el trabajo. 

Examinarás cómo se van desarrollando tus ideas y métodos para implantar posibles mejorías. De ahí que se antoje clave que todos tus objetivos sean realistas y viables, que se acoplen al mercado en el que te estés moviendo. 

Software para potenciar el rendimiento de tu organización

Para poder medir correctamente tu estrategia y dilucidar si está funcionando es muy recomendable contar con software ERP. Este complemento puede ayudarte a aspectos tan básicos a la vez que importantes como las ventas, la facturación, la gestión de stock o los pedidos. 

Esa información puede venirnos muy bien. Si queremos aumentar nuestras ventas podremos hacer tablas comparativas con los datos que me pueda propocionar el ERP. 

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